Desde MASAM, Malta Salud Mental, como consecuencia del debacle sanitario y económico y de tantos sabios y periodistas aparecidos que dicen saber sobre pandemias, no dejamos de reflexionar y queremos que después de esta entrada del blog vosotros hagáis lo mismo. 

¿Podemos llegar a sobreestimar nuestras habilidades? ¿Es posible creer que somos mejores de lo que realmente valemos?

Según el estudio de Justin Kruger y David Dunning realizado en Nueva York en 1999 este fenómeno existe. El efecto Dunning-Kruger, recibiendo el nombre por los psicólogos que lo estudiaron, se debe a que la persona con bajas capacidades tiende a valorar las mismas por encima de la media como resultado de un alto nivel de vanidad.

La anosognosia o falta de conciencia de la enfermedad provoca que este efecto puede llega a ser muy grave por varias razones:

  1. Uno de los mayores problemas que pueden tener este tipo de personas es que al no ser consciente de lo que le ocurre no pone los medios necesarios para ponerle fin a su problema.
  2. Al ser personas incompetentes tienden a tomar decisiones equivocadas, pero no son conscientes de ello.
  3. Pueden llegar a altos cargos y provocar grandes catástrofes empresariales, médicas, políticas, etc.

El problema está en: ¿cómo podemos saber quién es el incompetente? O mejor dicho, ¿quién es realmente el incompetente, el que afirma tener buenas aptitudes intelectuales y culturales o el que afirma de otros su incompetencia?

A propósito del síndrome de Dunning-Kruger por Jesús de la Gándar

La relación entre estupidez y vanidad se ha descrito como el efecto Dunning-Kruger, según el cual las personas con escaso nivel intelectual y cultural tienden sistemáticamente a pensar que saben más de lo que saben y a considerarse más inteligentes de lo que son. El fenómeno fue rigurosamente estudiado por Justin Krugger y David Dunning, psicólogos de la Universidad de Cornell en Nueva York, y publicado en 1999 en “The Journal of Personality and Social Psychology”.

Se basa en los siguientes principios:

1º- Los individuos incompetentes tienden a sobreestimar sus propias habilidades.

2º- Los individuos incompetentes son incapaces de reconocer las verdaderas habilidades en los demás.

Antes de que estos estudiosos lo evidenciasen científicamente, Charles Darwin ya había sentenciado que “la ignorancia engendra más confianza que el conocimiento”, y los que tenemos la manía de reflexionar, que es lo mismo que mirarse al espejo, ya sospechábamos que la mayoría tendemos a valorarnos a nosotros mismos por encima de la media, cosa que, lógicamente, es estadísticamente imposible.

El avance de Krugger y Dunning fue simplemente demostrarlo en un experimento consistente en medir las habilidades intelectuales y sociales de una serie de estudiantes y pedirles una auto-evaluación posterior. Los resultados fueron sorprendentes y reveladores: Los más brillantes estimaban que estaban por debajo de la media; los mediocres se consideraban por encima de la media, y los menos dotados y más inútiles estaban convencidos de estar entre los mejores. Estas observaciones, además de curiosas me parecen preocupantes, pues según ellas los más incompetentes no sólo tienden a llegar a conclusiones erróneas y tomar decisiones desafortunadas, sino que su incompetencia les impide darse cuenta de ello.

Pues bien, en la actualidad estos parámetros vienen al pelo para catalogar e interpretar muchas de las decisiones y desaciertos de tantos pretendidos “expertos” en economía y política, que nos han llevado a donde estamos. No estamos haciendo alusión a nadie en particular, ¡faltaría atrevimiento!; pero, que es lo que ha pasado con la vorágine nacional y mundial causada por algo tan pequeño como la Covid-19. Nunca un virus había hecho tantos estragos en la salud, ni precipitado tantas muertes, ni había sido tan heterogéneo en su daño llegando a pasar de largo, sin enterarse, en diferentes individuos.

Dicho esto, cabe preguntarnos, a propósito del tema que estamos abordando en este blog, ¿de repente hay tanto sabio de pandemias? Nos quedamos en el asombro y cabe recordar a este respecto y a propósito de los estudios de Sigmund Freud sobre la Histeria y su sabia descripción del Psicoanálisis Silvestre o salvaje en 1910.

Desde Masam os invitamos a hacer una reflexión, estudiar y ayudarnos todos para superar esta crisis sanitaria y por ende económica, nunca antes vivida en el siglo XXI.

 

Dra. Olga Martin Díaz                                                           Dña.Begoña García Vericat 

olgamartindiaz@gmail.com                                                          Psicóloga MPGS

MASAM

Olga Martín Díaz
Col-M-12996
Psicólogo especialista en Psicología Clínica
Psicóloga Forense y Criminóloga, Máster en Psicoterapia 
Especialista europeo en Psicoterapia Europsy
Profesora del Máster General Sanitario de Psicología 
en TCA, UNAV, Pamplona

 

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